Tevez se va pero no sin antes despedirse en la Bombonera
El Apache confirmó que habrá un partido de adiós en La Bombonera. Argentina se prepara para llorar a un ídolo de manera ordenada y con entra
Contexto
Carlos Tevez, tras años de fútbol internacional y doméstico que lo llevaron por medio mundo, ha decidido que su retiro no será silencioso. El Apache anunció esta semana que su despedida oficial ocurrirá en La Bombonera, el templo azul y oro donde forjó gran parte de su leyenda. La noticia llegó como una suerte de tregua emocional en un país acostumbrado a que sus ídolos se esfumen sin ceremonia, al mejor estilo del colectivo de las 6 de la mañana: sin aviso previo. Tevez, quien ha transitado una carrera tan accidentada como fructífera (desde Boca a Manchester, pasando por Juventus y más equipos de los que se puede recordar), ha decidido al menos esta vez hacer las cosas como se debe: anunciando, confirmando, y dándole a los hinchas la oportunidad de decirle adiós como corresponde. No hay fecha precisa todavía, pero la promesa está hecha. Es el tipo de noticia que genera alivio colectivo: al menos esto, al menos una despedida, al menos un partido donde podamos llorar juntos en lugar de despertar un lunes leyendo que el ídolo ya se fue.
Las redes sociales y las tertulias futboleras se han divido entre la nostalgia prematura y el debate futbolero de siempre. Algunos recuerdan los goles de Tevez como actos de fe, otros discuten si tuvo o no la mentalidad de las grandes figuras, hay quien compara su carrera con la de otros ídolos recientes. Lo que predomina, sin embargo, es una cierta aceptación: está bien que se vaya, está mejor que avise. La opinión pública se ha permitido el lujo de estar de acuerdo en algo: una despedida en La Bombonera es lo que la civilización argentina merece después de años de partidas sorpresivas. Los hinchas ya especulan quiénes podrían jugar en ese partido, qué equipo enfrentaría al Apache, si sería un combinado o un clásico. La incertidumbre sobre los detalles logró lo imposible: mantener viva la conversación de manera relativamente pacífica.
Análisis e impacto
Este anuncio, visto desde la óptica del viabilidad nacional, presenta un fenómeno interesante: un acto de orden y previsibilidad emanando de la esfera del fútbol argentino. Que alguien avise su retiro, que lo confirme formalmente, que asigne un lugar específico para ello, constituye casi un milagro administrativo en un país donde lo espontáneo y lo caótico suelen gobernar las decisiones. Por otro lado, que necesitemos un partido de despedida para procesar emocionalmente el fin de una carrera futbolística sugiere que nuestras prioridades están ligeramente desordenadas. Pero bueno: si Tevez logra que los argentinos acuerden en algo, aunque sea en la necesidad de una despedida ordenada, quizá el país viables no es tan imposible. Al menos hasta que anuncie otra cosa sin aviso.